Cuando saque un rato tal vez abocete al menos una ilustración para este texto que en mi blog antiguo publiqué hace años (en verano de 2014). A mi antiguo blog no pasé ninguno de los textos que publiqué en el anterior de blogger porque el proyecto se parece ya poquísimo a lo que ideé en un principios pero éste sí lo subí porque me sigue gustando. No está mal escrito y al principio del texto, hay cosas, ideas, que luego en cierto modo he tomado para el universo en el que se ambienta (el de Historias del Cuaderno Rojo). Siempre he dicho que ambas historias eran compatibles pero me doy cuenta ahora que desde casi el principio...
Claro que también igual es porque en la época que escribí este texto ya me había metido de cabeza en Berserk que es la principal inspiración del proyecto original de Princesa y del relato de Ojos desde el cementerio xD
—¿Qu...qué es eso?
Carisa estaba aterrorizada con la vista clavada en los seres que se alzaban ante ellas a cierta distancia. Raine, concentrada en su herida, tardó en centrarse en ellos.
—¿Son esqueletos?
—Realmente no. Son... se les conoce como engendros —hizo una mueca de dolor cuando posó su mano en su propia herida. Carisa la miró un momento preguntándose qué estaba haciendo— es un hechizo algo complejo que lo que hace es “invocar” los huesos que hay en un campo de acción (la distancia varía según la capacidad del mago) y son unidos formando... estos...
Hizo otra mueca de dolor que se tragó sus últimas palabras pero Carisa se hizo una idea de lo que quería decir. Entornó los ojos y se fijó en que no, no eran unos esqueletos... humanos. Eran... cosas informes formadas con huesos que no eran sólo humanos si no de cualquier ser vivo que hubiera fallecido y sus huesos habían acabado en aquella zona. Observó además que incluso quedaban restos en algunos de ellos...
Era... aberrante.
Raine, que supiera, esos engendros no eran fuertes, aún siendo numerosos. No llevaban armas, ni estaban “vivos” o poseídos por espíritus. Simplemente eran una molestia justo para lo que lo estaban usando: retrasarlas. Distraerlas.
Pero ella estaba muy herida y tardaría un rato en poder curarse, o al menos parar la hemorragia. Y Carisa...
Notó movimiento muy cerca suya y un ruido de arrastrar. Abrió los ojos y vió cómo Carisa se llevaba su espada.
—¿Qué estás haciendo?
La chica no dijo nada. Simplemente se puso frente a ella, en posición tambaleante de combate, espada en alto. Comprendió entonces que el estado de sus ropas se debía a que en otro momento, en el tiempo en que habían estado separadas, las había adaptado a sus necesidades: a un uso más cómodo de sus armas. El estoque, pero no lo llevaba con ella cuando se reencontraron.
No tenía ni idea de lo que había pasado o sufrido hasta entonces pero una cosa estaba clara. O más bien dos:
Había aprendido a luchar, sin sentirse incómoda o mal por ello
... y se había vuelto más valiente
—Te estás curando... y llevará su tiempo ¿verdad?
—Sí —dijo Raine, sorprendida. Se le escapó una sonrisa
—Bien, entonces...
Pocas veces la había visto tan decidida. No se había movido del sitio, seguramente prefería esperar a que fueran llegando a su posición pero poco a poco dejó de temblarle el pulso.
Perdió la concentración en el hechizo que se estaba aplicando pero sabía que estaba presenciando algo que no estaba segura de si volvería a vivir, pues era una situación excepcional en el que habían invertido los papeles. Tenía además la maravillosa sensación de que cumpliría ese papel muy bien.
Se puso en pie con dificultad y se colocó junto a ella. A Carisa le dio la sensación de que Raine le había corregido la postura sin embargo, al retirar la mano, notó algo diferente. Extraño.
Era magia.
Raine se mantuvo firme a su lado. Le flaqueaban las piernas, débil, pero podía sanar la herida igual de bien que estando en el suelo. Había decidido que prefería estar al lado de ella, aunque fuera apoyándola como podía.
No quería perder la oportunidad de poder luchas juntas. Una junto a otra.
Quería comprobar por sí misma la veracidad de ciertas palabras que había leído en algunos de los pergaminos que le había dado a leer y estudiar, Gina, durante su formación...